La Política de Dividendos en las PyMES
La política de dividendos es un componente fundamental en la gestión financiera de las PyMES, especialmente en empresas familiares donde suele existir confusión entre los ingresos personales y los rendimientos del capital invertido. Establecer lineamientos claros sobre el reparto de utilidades permite profesionalizar la administración, fortalecer la estructura financiera y alinear las expectativas de crecimiento con las de los accionistas. Este análisis busca generar conciencia sobre la importancia de definir una política de dividendos formal y sostenible.

Por: Luis Morfin

Director del Programa de Finanzas para Directivos en FORJA

La política de dividendos tiene una relevancia importante en el ámbito de las finanzas de los negocios debido a su impacto en la generación de valor. La lógica detrás de las decisiones de las empresas respecto a los dividendos o la retención de efectivo sigue siendo un enigma para los empresarios.

Las empresas se encuentran constantemente atrapadas entre el doble objetivo de crecimiento —que requiere la reinversión de utilidades— y la obligación de pagar la rentabilidad que requieren los accionistas.

Algunos aspectos a considerar:

1) En México, el 98% de las empresas son familiares, y siendo pequeñas o medianas empresas, no consideran a la familia como accionistas. Los familiares trabajan en la empresa, pero solo perciben un sueldo como empleados. Inclusive, pueden aparecer en el acta constitutiva como accionistas por requisito jurídica, pero no ejercen su derecho a recibir dividendos.

2) Los empresarios, siendo inversionistas, arriesgan su patrimonio. Por ello, deben de determinar y conocer la rentabilidad que les generan esas inversiones patrimoniales. No es suficiente con definir un sueldo como dueños de negocio.

3) La mayoría de las PyMES, desconoce el significado del pago de dividendos o reparto de utilidades. Sin embargo, estas empresas, si pagan a la familia sobre-sueldos y cubren muchos gastos de los familiares; tales como, colegiaturas, tarjetas de crédito, créditos automotrices, seguros, y otros gastos, que siendo responsabilidad de los familiares, son pagados por la empresa, como si fueren “apoyos familiares”. Pero, no son dividendos. La justificación radica en que estos gastos, son deducibles de impuestos, y “benefician a la empresa”.

4) Así mismo, las PYMES desconocen realmente la rentabilidad que la empresa genera a sus accionistas familiares. Es común en la PyMES que no exista información financiera confiable para evaluar los resultados financieros del negocio. Por tanto, se desconoce el índice de rentabilidad. Si en la estructura de costos y gastos está impactada por los “apoyos familiares”, será difícil determinar la rentabilidad de la empresa y de sus accionistas. Es decir, las utilidades contables, están contaminadas por costos y gastos que no corresponden realmente a la operación de la empresa.

5) La política de dividendos o reparto de utilidades en las PyMES, está determinado por el crecimiento de la empresa. Ya sea planeado o no planeado. Si la empresa no crece, la política de dividendos no es importante. Pero si el negocio está creciendo, la dirección general y la familia deben de analizar como se va a financiar el crecimiento. Si es con la retención de utilidades (no reparto de utilidades), con financiamiento, o la mezcla de ambas. Situación que se complica, cuándo el crecimiento implica la inversión en activos fijos (instalaciones, maquinaria y equipo), además del capital de trabajo que ser requiere para poner en marcha las nuevas inversiones.

6) Sin planeación financiera (presupuesto), se desconoce el futuro financiero de la empresa. Sin embargo, cuándo se tiene la disciplina de tener control presupuestal, se puede apreciar el impacto que tienen los “apoyos familiares” en las finanzas de las empresas. Por tanto, se podría establecer el no pago de gastos familiares, y migrar a una práctica (política) de pago de dividendos o reparto de utilidades.

Estos recursos, servirán a los familiares a cubrir sus gastos, sin afectar el crecimiento de la empresa. Lo importante en la PyMES, es concientizar a los empresarios y sus familiares que los negocios si dan recursos para la familia, pero que la familia, no da recursos a la empresa. Por ello, se requiere tener conciencia de no exagerar en los “apoyos familiares” para haya recursos de inversión para crecer. Un buena y sana práctica, es determinar que se puede repartir en dividendos el 20% de las utilidades, para que el restante 80% se quede en la empresa, para fortalecer su estructura de capital. Año con año, al diseñar el presupuesto, se puede definir si la política de dividendos, en menor o mayor.


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