Liderar también es un acto de creación
¿Qué tienen en común un gran artista y un gran líder? Más de lo que parece.
Ambos enfrentan una realidad que no siempre pueden controlar y, aun así, tienen la responsabilidad de imaginar algo diferente.
Un artista no comienza con todas las respuestas. Tiene una visión, experimenta, se equivoca, corrige y vuelve a intentar hasta convertir una idea en una obra.
Un líder enfrenta un proceso muy parecido.
Dirigir no consiste únicamente en administrar lo que existe. Consiste en construir lo que todavía no existe.
Para hacerlo se necesitan, al menos, tres capacidades.
Ver.
Los grandes artistas observan lo que otros pasan por alto. Los grandes líderes también. Son capaces de reconocer cambios, oportunidades, problemas y posibilidades antes de que sean evidentes para todos.
Imaginar.
Toda transformación comienza con una idea de futuro. Pensar en grande implica visualizar una organización distinta, un nuevo modelo de negocio, una cultura diferente o una manera más efectiva de hacer las cosas.
Inspirar.
Una visión que permanece en la cabeza del líder no transforma nada.
El verdadero liderazgo aparece cuando esa visión logra convertirse en propósito compartido; cuando otras personas entienden hacia dónde se quiere llegar y encuentran razones para comprometerse con el camino.
Por eso, quizá una de las preguntas más importantes que puede hacerse un directivo no sea:
“¿Cómo puedo administrar mejor mi empresa?”
Sino:
“¿Qué empresa quiero ayudar a construir?”
La primera pregunta busca eficiencia.
La segunda exige liderazgo.
Y, al igual que en el arte, construir algo extraordinario requiere conocimiento y disciplina, pero también coraje para imaginar, determinación para crear y capacidad para inspirar a otros.
Porque liderar, en el fondo, también es un acto de creación.
¿Qué estás creando hoy como líder que todavía no existe?
#Liderazgo #AltaDirección #Estrategia #DirecciónEmpresarial #DesarrolloDirectivo #FORJA



