La presión de tirar segundo: una lección de liderazgo desde los penaltis
La presión puede influir tanto en el resultado de una tanda de penaltis como en las decisiones dentro de una empresa. Estudios demuestran que pequeños ajustes en las reglas y en el diseño de los procesos reducen la tensión y mejoran el desempeño. La lección para los líderes es clara: crear contextos más equilibrados permite que las personas desarrollen su máximo potencial.

En el fútbol, las tandas de penaltis representan uno de los escenarios más exigentes para la toma de decisiones bajo presión. No se trata únicamente de habilidad técnica, sino de la capacidad para responder eficazmente cuando las expectativas son altas, el margen de error es mínimo y el contexto psicológico influye de manera decisiva en el desempeño. Esta realidad ofrece valiosas enseñanzas para el mundo empresarial.

La reciente eliminación de Italia en su camino hacia la Copa Mundial de la FIFA 2026 volvió a poner de manifiesto este fenómeno. La selección italiana, cuatro veces campeona del mundo, quedó fuera del torneo tras perder una definición por penaltis ante Bosnia y Herzegovina. Más allá del resultado deportivo, el episodio ilustra cómo el contexto puede condicionar el rendimiento incluso de equipos con amplia experiencia y talento.

Diversas investigaciones han demostrado que existe una ventaja significativa para el equipo que ejecuta primero en una tanda de penaltis. Dado que aproximadamente el 75% de los disparos terminan en gol, el segundo equipo suele enfrentarse a una presión creciente: si el rival anota, la obligación de responder con éxito se vuelve inmediata. La sensación de estar constantemente persiguiendo el marcador puede afectar el desempeño y aumentar la probabilidad de cometer errores.

Tom Vandebroek, Brian McCann y Govert Vroom analizaron este fenómeno mediante un modelo matemático que considera las 1,024 combinaciones posibles en una serie de cinco penaltis. Sus hallazgos confirman que la presión no es simplemente una percepción subjetiva, sino una variable capaz de modificar los resultados.

El estudio demuestra que el sistema tradicional de lanzamientos alternados, bajo la secuencia ABABABAB, favorece sistemáticamente al equipo que inicia la tanda. Como alternativa, los investigadores proponen un esquema inspirado en el desempate del tenis, conocido como ABBAABBA, en el que el segundo equipo ejecuta dos disparos consecutivos después del primer lanzamiento. Este ajuste reduce entre un 74% y un 85% la ventaja psicológica del primer tirador, generando condiciones de competencia más equilibradas.

La relevancia de estos hallazgos trasciende el ámbito deportivo. En las organizaciones ocurre algo similar: las personas toman decisiones en contextos donde la incertidumbre, la presión por alcanzar objetivos y la evaluación constante pueden afectar significativamente el rendimiento. En muchas ocasiones, el problema no radica en la capacidad de los colaboradores, sino en las condiciones bajo las cuales deben actuar.

Para los líderes, esta evidencia plantea una reflexión importante: diseñar sistemas de trabajo más justos y equilibrados puede tener un impacto tan relevante como seleccionar a las personas más talentosas. La arquitectura de los procesos, la asignación de responsabilidades y la forma en que se gestionan las expectativas influyen directamente en la calidad de las decisiones y en el desempeño de los equipos.

Govert Vroom propone dos principios aplicables al liderazgo empresarial. El primero consiste en alinear el nivel de desafío de las tareas con las competencias y experiencia de cada integrante del equipo. Cuando las personas perciben que poseen las capacidades necesarias para afrontar un reto, aumenta su confianza y disminuye el impacto negativo de la presión.

El segundo principio invita a replantear la manera en que se entiende el fracaso. Las organizaciones que penalizan excesivamente el error suelen generar entornos de mayor tensión, inhibiendo la iniciativa y la innovación. En cambio, aquellas que consideran el error como parte natural del aprendizaje fomentan la experimentación, fortalecen la resiliencia y favorecen una mejor toma de decisiones.

La lección es clara: el desempeño no depende exclusivamente del talento individual, sino también del contexto en el que las personas operan. Así como una modificación en la secuencia de los penaltis puede hacer más justa una competición, pequeños cambios en el diseño organizacional pueden reducir la presión innecesaria, potenciar el rendimiento y permitir que las personas alcancen su máximo potencial. En un entorno empresarial cada vez más competitivo, el liderazgo consiste no solo en exigir resultados, sino en crear las condiciones adecuadas para que esos resultados sean posibles.


El compromiso en el trabajo
El entorno laboral ha cambiado radicalmente, exigiendo nuevas habilidades psicológicas y enfoques humanos para evitar organizaciones tóxicas. Apostar por una psicología positiva es clave para adaptarse y comprometer a los trabajadores en un mundo laboral dinámico.
Como no perder a tus mejores colaboradores
Un buen líder debe fomentar el desarrollo de su equipo, ya que la falta de crecimiento desmotiva y afecta la productividad. Invertir en talento asegura compromiso y éxito.
Dirigir con incompetentes
Un buen liderazgo requiere conocer y desarrollar a cada persona, reconociendo tanto sus fortalezas como sus debilidades, para maximizar su potencial y el éxito de la empresa.