La economía mundial se encuentra en un punto de inflexión marcado por tensiones geopolíticas, inflación persistente y un creciente proteccionismo. Estados Unidos redefine su rol hegemónico con un giro hacia el intervencionismo, mientras China combina fortalezas estratégicas con fragilidades estructurales. Europa, por su parte, enfrenta múltiples dependencias que limitan su autonomía y competitividad.